martes, 21 de julio de 2015

Lecturas eróticas en Ediciones Irreverentes en EL PAÍS

Si algo tenemos que agradecerle a 50 Sombras de Grey, esa mala saga de novelas y pésima película, es que haya puesto de nuevo el foco de atención en la literatura erótica, haya conseguido que mucha gente reconozca, sin pudor, que practica lo que Luís García Berlanga llamó “leer con una sola mano”, y hasta que algunos lectores se atrevan a ir en metro con títulos como Memoria sexual de una estudiante a tapa descubierta, es decir, sin forrar el libro con el pudoroso papel de periódico. No solo eso, el afán por leer 'cosas sucias' va en aumento hasta tal punto que Scribd, la biblioteca digital que funciona como Spotify o Netflix, y que permite descargar a sus usuarios un ilimitado número de títulos por solo 8,99 dólares o 5,78 libras al mes, ha decidido retirar de sus 'estanterías' la literatura erótica y romántica debido a que la voracidad de los lectores de estos géneros hace que el negocio no les resulte rentable, ya que Scribd paga a las editoriales por cada libro leído.
Miguel Ángel de Rus, es escritor y editor de Ediciones Irreverentes, única editorial en España que cuenta con una colección de novela erótica, llamada Incontinentes. Miguel Ángel distingue entre dos fenómenos a tener en cuenta en este auge de la narrativa subida de tono. “Hay mucho cotilleo en Internet respecto a este género y la gente entra en nuestra página a ver libros. Putas de fin de siglo –escrito por el propio de Rus– es uno de los que cuentan con más visitas, pero tal vez es porque el título les provoca curiosidad. Sin embargo, esos no son los auténticos lectores. El aumento de ventas en erótica se ha incrementado desde el 'fenómeno Grey' en un 10% en librerías y en un 50% en Internet, y los compradores son en su mayoría hombres, contrariamente al resto de los géneros, en los que la mujer es la mayor consumidora”.

Autores contemporáneos y clásicos de la literatura erótica 
Lo bueno de la colección Incontinentes es que mezcla a autores de hoy con reediciones de clásicos. Entre las recomendaciones de su editor están: Voyeur (Incontinentes), una antología de relatos que gira entorno al voyerismo y al candaulismo –cuando alguien disfruta exponiendo a su pareja a desnudarse o a realizar actos sexuales con otras personas–. Hay relatos de autores clásicos como Pierre de Bourdielle o Charles Derennes y contemporáneos como Antonio Gómez Rufo, Álvaro Días Escobedo o el propio Miguel Ángel de Rus. Otra antología de la misma editorial es Relatos Fotoeróticos, inspirados y acompañados, cada uno de ellos, con una fotografía, y que trasladan al lector a distintos escenarios: el rodaje de una película porno, un club de intercambio de parejas o la solitaria habitación de un fetichista.
Decir deseo, de Pedro Antonio Curto (Incontinentes), es otra de las joyas de esta colección. El comentario que hace Antonio Gómez Rufo, en su prólogo, no puede ser más revelador: “Si algo puede afirmarse de Decir deseo es que estamos ante verdadera literatura, ante una novela que, de clasificarse en un género concreto, estaríamos minusvalorándola”. Un minero que va a morir contrata a una prostituta extranjera para pasar con ella los últimos días de su vida en un cobertizo abandonado. El lector sigue la historia desde dos puntos de vista: el de los protagonistas y el de un tercero, que los observa desde una cerradura.
Entre los clásicos más deliciosos, reeditados por esta colección, destacan Las hazañas de Un joven Don Juan, de Guillaume Apollinaire, que según de Rus, “es la conjunción perfecta entre erotismo e ironía extrema. Es muy desproporcionada, casi surrealista”. El libro cuenta la historia de Roger, el hijo de un matrimonio de la alta burguesía francesa, que pasa unas vacaciones en un castillo en el campo con su madre, tías y hermanas. Durante ese tiempo llevará a cabo todas las perversiones posibles, se acostará con todas las mujeres de la casa, excepto con su progenitora, y no quedará practica sexual sin experimentar. Acerca del matrimonio de Paulette o una buena pareja modernista, de los Vizcondes de Saint-Luc (Incontinentes) es otra de las más importantes novelas eróticas de todos los tiempos. Escrita a principios del siglo XIX, fue publicada de forma anónima y clandestina –con pie de imprenta falso, registrado en Quebec– porque por aquel entonces escribir o imprimir pornografía era ilegal en Francia. La nueva edición aparece firmada por sus traductores, padre e hija, que han elegido este apodo. El libro trata sobre las aventuras de una pareja liberal, en la Francia de principios del XIX: cambios de pareja, tríos, cuartetos y hasta un cura aficionado a la coprofilia.
Otras novelas que no deberían faltar en la biblioteca de cualquier erotómano que se precie son, a juicio de Miguel Ángel de Rus, Historia de O, de la escritora francesa Anne Descois, bajo el seudónimo de Pauline Réage; Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de LaclosRelato soñado, de Arthur Schnitzler. Estas dos últimas llevadas al cine, la segunda por Stanley Kubrick en la famosa Eye Wide Shut (1999). Schnitzler y Freud eran coetáneos, ambos vivían en Viena y parece que llegaron a una misma conclusión: el deseo no es deseo de algo, sino un vacío que intentamos llenar de formas diferentes, pero que nunca lo conseguimos.

Colección Incontinente de Erotismo: http://www.edicionesirreverentes.com/incontinentes.htm  

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